Aprovecha el alzheimer de su víctima para estafarle dinero de su cuenta bancaria


Este es uno de esos casos que, además de constituir un acto ilegal, demuestran una enorme escasez de moral. Una mujer se aprovechó del alzheimer que sufría un anciano para “acompañarle” en diversas ocasiones a la entidad bancaria donde éste tenía sus ahorros con el fin de que este realizase diversos reintegros de dinero en efectivo, ordenase transferencias bancarias e incluso cambiase la domiciliación de su pensión. Todo ello con el único objetivo de quedarse con el dinero de su víctima.

A Marcelino, un anciano octogenario, le fue diagnosticado un alzheimer tardío y a consecuencia de ello y de su progresivo empeoramiento, fue declarado incapacitado para administrarse a sí mismo y sus bienes mediante sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 1 de Mieres, a la vez que se confirmaba la designación de su hijo como tutor.

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Aprovechando esta circunstancia tan especial, la acusada, de la que no se ha podido demostrar que, previamente a los hechos mantuviese ningún tipo de relación laboral, sentimental o de simple amistad con su víctima, acompañó en varias ocasiones a este hombre a la entidad bancaria donde tenía depositados sus ahorro convenciéndole para realizar diversos reintegros y transferencias bancarias cuyos importes acabaron en manos de la acusada.

Acompañado por esta mujer, Marcelino efectuó varios reintegros de entre 700 y 2500 euros. Además, la acusada cargó varias compras por catálogo en la cuenta de este hombre e incluso indujo a su víctima a realizar una transferencia bancaria por valor de 54.000 euros desde una cuenta compartida con su hijo hasta otra en la que sólo él figuraba como titular; posteriormente solicitó la retirada de dicha suma si bien el empleado del banco se negó a ello. Todo ello figura como “hechos probados”, como también el hecho de que “le indujo a cambiar la domiciliación de su pensión de la cuenta que compartía con su hijo a otra de su exclusiva titularidad”, si bien no se ha podido demostrar que la acusada se apropiase en concreto de esta cantidad.

En consecuencia, y a pesar del recurso interpuesto por la acusada, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia que la considera autora de un delito continuado de estafa por el cual deberá pasar tres años y medio en prisión, pagar una multa de cinco euros diarios durante nueve meses e indemnizar al anciano con 9.500 euros, cantidad de la que esta mujer se apropió indebidamente.


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